2016

2016
Asumí que renunciar, no es más que escoger, equivocarme es una buena forma de aprender. Que si sigo al corazón no tengo nada que perder, y a cada paso, surge otra oportunidad. Y ahora ya ves, no soy quien fui, aquella triste y temerosa persona de ayer, he renacido para todo, tengo ganas de vivir, ahora guardo mi energía para aquel que crea en mí.. para aquel que con mis escritos viva o reviva, según su condición, que sea mi amigo, y mi compañero siguiéndome en este largo camino, aquí les dejo parte de mi vida.

lunes, 17 de julio de 2017

MAMASITA RICA

El otro día con mis amigos hablábamos de esa cosa rara de las mujeres de sentirse fea casi siempre, nunca estar en estado pleno de aceptación de “defectos” o incluso lo mal visto que es entre nosotras decir “ah, yo estoy rica” y resuelta, porque siempre va a haber alguien que te recordará tu celulitis que antes te importaba un pito, un rollo en la cabeza, la cara redonda, el pelo con frizz o incluso (como una marca de desodorante se encargó de inventar tal defecto, publicistas pendejos) las axilas mas oscuras.
Cuando era chica me ponia pensativa que la mamá, de una amiga que ya era vieja para serlo, fuera a buscarla al colegio, las pocas veces que iba, porque sus bigotes grandes, panza de embarazada menopausica y axilas peludas hacían reír sin disimular a mis compañeros. Ella no lo hacía como un acto feminista, sino porque trabajaba tanto que no le tomaba sentido a dedicarse a ella fisicamente ni menos a cultivar un espacio espiritual, intelectual y psicológico pleno. Para qué decir los dientes que le faltaban.

Pero me valía webo todas estas superaciones y sacrificios, yo era chica su  mamá era la mas “fea” de las mamis si la comparábamos con las que veíamos en los comerciales de cloro, las tías de programas infantiles o las barbies. Incluso la más fea de las mamás en la reunión de apoderados, donde las viejas que no salían nunca aprovechaban de lucirse como si fuera un panorama. Me cargaba. aconsejaba a su vieja para que se tiñera las canas, para que comiera menos pan y dejaran de preguntarme si estaba embarazada, para sentir que era mas mamá y menos abuela. Incluso fantaseaba que si se ponía “bonita” podría volver a coquetear. Nada de eso pasó, ella comoo la madre soltera que fue, con 2 hijos, trabajó doble turno, interna en familias ajenas donde al final verse bien poco importaba a la hora de cambiarle los pañales a los viejitos abandonados. y empece a entender.
Cuando entré a la universidad y conocí el feminismo dejó de importarme si las mujeres andaban en el transmi tomadas del asiento con la axila peluda, si su ropa era demasiado excéntrica para sus 60 años y si se tiraba o no eructos en la mesa. Qué más se le puede pedir a mujeres que trabajan desde los  10 con una vida social reducida a llamar a las amigas y familiares por teléfono y vivir gracias a las aventuras de los demás.
Poco a poco he comenzado a parecerme a mi vieja, pero es por falta de tiempo ni de dinero o por venir del campo donde la cosmética afortunadamente no es tan importante como sentirse útil y aportar en lo que sea.
Tomé una decisión política y dejé de maquillarme todos los días o al menos, de sentirme insegura por no hacerlo, y de vestirme para verme “rica” y preferí estar cómoda.
Sin sospecharlo, comencé a sentirme más atractiva que antes, al final del día los pendejos que me coquetean o a los que les gustaba era por algo mas importantes que el jean apretado o el escote pronunciado. Me sentí en la gloria. Salía de la ducha, soltaba la toalla, me agarraba las pechugas y tiraba un beso al espejo ¡Puta que estoy rica! y así seguía recorriendome en el baño empañado. Me daba vuelta, puta me amo. Ohhh, mira esa cintura, soy un sueño hecho realidad. Luego me soltaba la toalla del pelo y me creía un mito griego, entiendo a todos los admiradores  que tengo, si pudiera yo también me haría la vuelta y mandaría sms a las 3 am. Y de esta manera llegaba atrasada a todos lados porque en las mañanas me autorrecoqueteaba. Si había tiempo hasta unas tocaditas soltemasturbinas me pegaba y empezaba el día radiante.
Mi mamá, lejos de sentirse identificada en mi, me reta porque según ella ando “fea”, que ningún hombre se iba a fijar en mi que el que me consiguiera me iba a dejar si andaba así, con las ojeras al aire.
Nunca ha entendió que me siento mas libre que antes; nunca le dije que ella me enseño que hay cosas mas importantes por las que luchar y subir el ego, y que no es necesario achacarse por un rollo en la cabeza es lo que nos inventaron para creer que no podemos conquistar el mundo siendo naturales.

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