2016

2016
Asumí que renunciar, no es más que escoger, equivocarme es una buena forma de aprender. Que si sigo al corazón no tengo nada que perder, y a cada paso, surge otra oportunidad. Y ahora ya ves, no soy quien fui, aquella triste y temerosa persona de ayer, he renacido para todo, tengo ganas de vivir, ahora guardo mi energía para aquel que crea en mí.. para aquel que con mis escritos viva o reviva, según su condición, que sea mi amigo, y mi compañero siguiéndome en este largo camino, aquí les dejo parte de mi vida.

martes, 7 de junio de 2016

Aquí no es tan fácil

Y es que ver en perspectiva lo duros que han sido los últimos meses me hace pensar que la vida no es fácil. Personas que dicen adiós, otras que no tienen la valentía de hacerlo, unos que se aprovechan de la vulnerabilidad de otros, deseos no cumplidos que llevan a frustraciones, las ombligueras que están de vuelta.

Antes me movía la frase “todo va a estar bien al final, si no está bien es porque no es el final”. Pero lo últimos años me han llenado del cinismo de la gente sin la lámpara de Aladino por lo que me pregunto: ¿qué es estar bien?, ¿”bien” según quién?, ¿cuál es “el final”?, ¿quiero esperar hasta “el final”?
Hace poco, en un arranque de optimismo, le decía a una amiga “ánimo, que solo los que nos arriesgamos nos enfrentamos a la insatisfacción y el fracaso”. Creo que es cierto, por lo que a veces desearía ser una mediocre conformista feliz. ¿Pero qué es la mediocridad? Tal vez del otro lado yo sea la mediocre inestable y estancada.
El vaso medio lleno dice que todo ha salido mejor de lo esperado y el medio vacío pregunta ¿qué es lo esperado, que salga mal? El vaso medio lleno dice que estoy mejor que mucha gente, y el medio vacío pregunta ¿qué gente?
Esa gente sea tal vez el 60% de los colombianos que con 20 mil diarios tienen que pagar comida, ropa y vivienda. O tal vez la que compone ese casi 11% que no tiene un trabajo; o el otro tanto que le ruega al cielo no enfermarse porque seguro se tendrá que morir en la puerta del hospital que un hampón desfalcó para construir su casa de muebles blancos en Miami.
El fin de semana otra amiga muy inteligente le echó la culpa de su estrés y ansiedad a haber nacido en los ochenta, cuando los carteles echaban bombas para todos lados, las guerrillas y el Ejército quemaban cortes, y en un lugar del norte de Bogotá torturaban gente. “Estaba en la barriga de mi mamá cuando ella veía los noticieros y se preguntaba si me podía criar en un país como este. Yo recibí toda esa ansiedad”, me dijo. Creo que ella tiene algo de razón porque este, según algunos índices, sigue siendo es el país más estresante de Latinoamérica.
¿Esa será entonces la razón de mi estrés y oscuridad? Algo habrá de cierto. Pero hay muchas cosas más. Siguiendo echándole la culpa a mi entorno, vivo en un país en el que nos enseñaron que uno de los mandamientos es “no desaprovechar papaya”, por lo que la vida se ha convertido en una selva en la que todos tratan de aprovecharse de todos. En donde, utilizando las palabras del sabio Cochise, “la gente se muere más de envidia que de cáncer”. No hay confianza, no hay bienestar.
Pero sería perezoso echarle la culpa de mis dramas y dudas a Colombia tierra querida. Tal vez, si hubiera nacido en Alemania, estaría igual o peor. Entonces no se. Tal vez sea porque en veintitantos años de vida me he especializado en la toma de malas decisiones, o porque siempre quiero que las cosas salgan como quiero, o porque no tengo paciencia para sentarme en una banca a esperar resultados, o porque vivo en una nebulosa y quiero algo que está por fuera de mis posibilidades. No se.
El caso es que en mi rincón oscuro llueve y no hay alcantarillado, por lo que siento que me voy a ahogar como en arroyo de la calle 84 de Barranquilla (porque tal vez otro hampón se robó la plata con la que alguna vez planearon construir una buena red de alcantarillado y, aquella vez, se compró un maserati rosado).
La vida no es fácil, hace falta valentía. Y a veces yo soy muy cobarde.
Hasta la próxima, cuando, espero, pueda entretenerlos con mi buen humor y optimismo habitual......

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