2016

2016
Asumí que renunciar, no es más que escoger, equivocarme es una buena forma de aprender. Que si sigo al corazón no tengo nada que perder, y a cada paso, surge otra oportunidad. Y ahora ya ves, no soy quien fui, aquella triste y temerosa persona de ayer, he renacido para todo, tengo ganas de vivir, ahora guardo mi energía para aquel que crea en mí.. para aquel que con mis escritos viva o reviva, según su condición, que sea mi amigo, y mi compañero siguiéndome en este largo camino, aquí les dejo parte de mi vida.

martes, 7 de junio de 2016

Abzurdo

Me gustaría creer que todas las cosas que voy sintiendo son típicas respuestas de algún proceso de crecimiento y sin embargo analizando los alrededores puedo percibir que no es así, que no es algo que se me vaya a quitar. Si bien la mayor parte del tiempo no estoy sufriendo hay un porcentaje amplio de  daño que me corroe progresivamente, a veces miro hacia atrás y hay tantas cosas que deseo no haber hecho en plena búsqueda porque aunque la búsqueda sea completa no dejará jamás de ser una búsqueda. 
Siento miedo cuando pienso que toda la gente se siente especial porque eso nuevamente me hace ser como el resto, no debería tener este escalofrío al sentirme humana pero lo tengo, no es bueno quizás ingresar temprano a la conciencia porque el calor del infierno te está despertando, pero no decidí eso como tampoco elegí estar aquí, no podría contarle a nadie nunca todas las cosas que he vivido sintiéndome completamente sola por miedo o vergüenza y sin embargo, a veces, desearía parar de llorar tan profundo, incluso sabiendo que llorar es la única prueba de que estoy aquí. 
Si pudiera resumir vida sería en una larga etapa de angustia, desánimo, rechazo, miedo y amor, veo que en cada una de esas palabras se traduce perfecto mi nombre, a veces siento que soy un ente que forma parte de todo este sistema absurdo de otros entes que pretenden luchar por algo mejor, a veces no puedo levantarme sin sentir que nada bueno va a suceder.
Considero bastante justo que cualquiera me diga que por mi edad no ha pasado nada, entonces oiré los comentarios y probablemente intente imaginar las cosas a largo plazo, tampoco soy tan soberbia, pero el juez olvidará el pequeño matiz de que ningún ser es semejante a otro y que no podemos medir el grado de daño en ninguna persona, ni su grado de experiencias.A veces siento que estoy tan rota, quebrada, herida e incompleta que soy incapaz de tomar un lápiz y deslizarlo sobre el papel porque me duele. A veces siento que ya pasé todo y no se me dibuja sonrisa alguna en el rostro cuando analizo que ese "todo" no incluye un amor recíproco pero ¿qué más? después de todo soy bien joven para amar...y a su vez muy vieja para darme el ánimo de seguir buscando otra oportunidad. Estoy cansada de ver más rostros y estoy harta de la inconsciencia entre la cual me tocó vivir, quizás nunca deje de sentirme extraña, ni distante, quizás mi cabeza sea siempre el mejor lugar para dialogar aunque aquí nadie mas pueda entrar. ---

Descubrimientos biológicos



Ya estoy empezando a creer que es cierto eso de “mientras más viejo más pendejo”. ¿Por qué? se preguntarán ustedes, si lo que dan los años es sabiduría. Si, uno se vuelve más sabio y más zorro en algunas cosas, pero las fibras se ablandan y a veces uno entra en unos cortocircuitos que no logra entender.

Verán, yo nunca había podido entender por qué los hombres coquetean con las mujeres que hablan chiquito y que son como french poodles, cuando no hay nada más detestable que un french poodle con moñitos rosados, mucho menos cuando es macho. Ni tampoco he podido hablarle chiquito a nadie, ni siquiera a un perro. Porque si me diera por hablarle chiquito a un tipo el resultado sería una película de terror: en vez de sonar como Natalia Paris, sonaría como un enfermo terminal de cáncer de pulmón con pitillo en la tráquea en etapa de agonía. Y ahí podría poner en práctica, no “how to lose a guy in 10 days”, sino, “how to lose a guy in 10 words”.

A mi no me gustan los tipos ternuritos, ya sabrán a estas alturas que mientras más cara de sufrido tenga el tipo y más magullado esté, más me gusta. Pero algo pasó en el universo que me hizo entrar en cortocircuito. Por cosas de la vida una vez me crucé con un tipo absolutamente divino: cada pestaña encrespada, dientes perfectos, cejitas perfectas, boquita perfecta. Desaliñadamente perfecto el pendejito. Me puse a hablar con el tipo y el más querido, el más servicial… mejor dicho. Y de pronto empezó a hablarme de su perro. “Mira a mi perro (mostrándome 200 fotos de su perro en todos los contextos existentes), se llama Fufi, es divino, es cariñoso, llora cada vez que me voy, le bate la cola a todo el mundo, come con la boca cerrada, no se echa pedos. Es mi bebé”. Y todo esto en tono de niñito chiquito consentido.

En algún momento un poco más racional y menos bipolar que el que estoy viviendo en este instante, me hubiera frikeado con el tipo. Pero no. Me conmovió las entrañas y entendí dos cosas: los juegos del inconsciente cuando se mezclan con la biología son la cagada y por qué a los tipos les encantan las viejas que hablan chiquito y se comportan como bebés.

Por un lado, uno ya ha avanzado lo suficiente como para saber que un neandertal borracho, dicharachero, que vive por su trabajo y por su musica, es pésimas noticias. Mientras que un tipo que le demuestre a uno que es capaz de cuidar un bonsai, un loro o un perro y hablar de ellos como lo más maravilloso y necesitado del mundo, demuestra que el bojote tiene madera. Maldita biología.

Y por el otro lado, la obviedad de la respuesta detrás de la manipulación de “soy un ser desprotegido que necesita una manta de cariño y cuidado, agugúgagá”. Es que el que habla chiquito y es tiernito lo que es, es un maldito genio de la manipulación. ¡Un jodido Tony Kamo!

Con ese habladito babosiado y lleno de detestable ternura, logran hipnotizar a su presa y despertar un estúpido sentido maternal protector con el que son capaces de lograr cualquier cometido. Es como cuando uno en esos momentos de vulnerabilidad le meten esas goticas de fundaciones de niños que ponen en las cajas de los supermercados: “Señorita andrea, ¿quiere donar treinta pesos para la fundación de los niños de la pradera?”. Como si a uno le fueran a devolver 30 pesos en monedas que no existen. El hablado chiquito es una infalible técnica de mercadeo, la gotica de donaciones que nos taladran en el inconsciente con la consigna de “alguien te necesita. Y no es tu bonsai”.

Esta vez logré salvarme, pero como trabajador con su guitarra, quién sabe si en la próxima curva me agarra el chiflón. Pero San Antonio, no me mandes a un french poodle con moños. No se si el leñador borracho que llevo adentro lo soportaría.

Aquí no es tan fácil

Y es que ver en perspectiva lo duros que han sido los últimos meses me hace pensar que la vida no es fácil. Personas que dicen adiós, otras que no tienen la valentía de hacerlo, unos que se aprovechan de la vulnerabilidad de otros, deseos no cumplidos que llevan a frustraciones, las ombligueras que están de vuelta.

Antes me movía la frase “todo va a estar bien al final, si no está bien es porque no es el final”. Pero lo últimos años me han llenado del cinismo de la gente sin la lámpara de Aladino por lo que me pregunto: ¿qué es estar bien?, ¿”bien” según quién?, ¿cuál es “el final”?, ¿quiero esperar hasta “el final”?
Hace poco, en un arranque de optimismo, le decía a una amiga “ánimo, que solo los que nos arriesgamos nos enfrentamos a la insatisfacción y el fracaso”. Creo que es cierto, por lo que a veces desearía ser una mediocre conformista feliz. ¿Pero qué es la mediocridad? Tal vez del otro lado yo sea la mediocre inestable y estancada.
El vaso medio lleno dice que todo ha salido mejor de lo esperado y el medio vacío pregunta ¿qué es lo esperado, que salga mal? El vaso medio lleno dice que estoy mejor que mucha gente, y el medio vacío pregunta ¿qué gente?
Esa gente sea tal vez el 60% de los colombianos que con 20 mil diarios tienen que pagar comida, ropa y vivienda. O tal vez la que compone ese casi 11% que no tiene un trabajo; o el otro tanto que le ruega al cielo no enfermarse porque seguro se tendrá que morir en la puerta del hospital que un hampón desfalcó para construir su casa de muebles blancos en Miami.
El fin de semana otra amiga muy inteligente le echó la culpa de su estrés y ansiedad a haber nacido en los ochenta, cuando los carteles echaban bombas para todos lados, las guerrillas y el Ejército quemaban cortes, y en un lugar del norte de Bogotá torturaban gente. “Estaba en la barriga de mi mamá cuando ella veía los noticieros y se preguntaba si me podía criar en un país como este. Yo recibí toda esa ansiedad”, me dijo. Creo que ella tiene algo de razón porque este, según algunos índices, sigue siendo es el país más estresante de Latinoamérica.
¿Esa será entonces la razón de mi estrés y oscuridad? Algo habrá de cierto. Pero hay muchas cosas más. Siguiendo echándole la culpa a mi entorno, vivo en un país en el que nos enseñaron que uno de los mandamientos es “no desaprovechar papaya”, por lo que la vida se ha convertido en una selva en la que todos tratan de aprovecharse de todos. En donde, utilizando las palabras del sabio Cochise, “la gente se muere más de envidia que de cáncer”. No hay confianza, no hay bienestar.
Pero sería perezoso echarle la culpa de mis dramas y dudas a Colombia tierra querida. Tal vez, si hubiera nacido en Alemania, estaría igual o peor. Entonces no se. Tal vez sea porque en veintitantos años de vida me he especializado en la toma de malas decisiones, o porque siempre quiero que las cosas salgan como quiero, o porque no tengo paciencia para sentarme en una banca a esperar resultados, o porque vivo en una nebulosa y quiero algo que está por fuera de mis posibilidades. No se.
El caso es que en mi rincón oscuro llueve y no hay alcantarillado, por lo que siento que me voy a ahogar como en arroyo de la calle 84 de Barranquilla (porque tal vez otro hampón se robó la plata con la que alguna vez planearon construir una buena red de alcantarillado y, aquella vez, se compró un maserati rosado).
La vida no es fácil, hace falta valentía. Y a veces yo soy muy cobarde.
Hasta la próxima, cuando, espero, pueda entretenerlos con mi buen humor y optimismo habitual......

Master Of My Body

Nunca pensé volver aquí, hace frió, tengo miedo de lo que esté pensando, abre la puerta y no veo su rostro, intento evitar a toda costa que una mirada delate mi deseo, en todo caso los dos sabemos que queremos aunque a veces me confunda, aunque a veces lo mire tocando su guitarra (amándola) son esos momentos, esos únicos momentos donde lo veo expresar amor real, donde puedo entender a ciencia cierta quien es el.  Luego actuó como si nada pasara, como si las ganas no me embargaran, todo se hace tan mecánico por momentos que da miedo....


Intento abrirle toda mi confianza, esa que alguna vez tuvimos y perdimos por cobardía, miedo e inmadurez... estamos tan cerca pero no coordinamos una sola mirada.... y yo tengo miedo, miedo de no actuar de la forma correcta pero actuó y gano algo de confianza (aunque hubiese querido decirle mil cosas, y preguntarle otras tantas, no hablarle de amor, hablarle de como estuvo su día, de cuantas veces a la semana deberíamos hacerlo,  de cómo le gustaría que lo hiciéramos, de la vida.... sin embargo no lo hago y me quedo mirándolo en su andar, deseo su cuerpo, su boca, sus manos. creo que me gusta desde el primer momento en que lo conocí.  Estamos juntos, solos y por primera vez sin necesidad de usar algo que nos altere la mente, nos entregamos al momento, y sí, me encanta como me toca, su forma particular de follar.

Supongo que  ignora todo lo que conozco de él, sé que es un bastardo, sé que se aprovecha, sé que la persona que dijo que era (no lo es tanto), sé que habla de mí,  mi culo, mis imagines, estupidez y falta de dignidad y yo que intento parecer imbécil, hago oídos sordos y continuo...

El man sabe, a pesar de ser un niño, y es el man`¡¡¡, porque nunca por cualquiera siento esto, soy muy cerrada de mente y no me gusta abrir el corazón, ignoro mensajes, llamadas y regalos de otros tipos... es difícil ser yo.

Cuando por fin encuentro alguien que me puede gustar en todos los sentidos, me pongo ante la espada y la pared.
 Y es que es una bolsa de maravillas y mierda, un hombre que te puede hacer sentir princesa y bruja al mismo tiempo, un hombre de esos que te señalan por tu pasado pero que ven en ti cualidades únicas, un maldito perfeccionista drogadicto, artista y come libros... es el tipo de hombre que siempre me gusto. Quizás ningún hombre nunca pueda ver más allá de  sus ojos y encuentre en mi esas maravillas que estoy dispuesta a entregar, quizás no es el momento o quizás no sé qué pase por su mente porque bien sé que soy una loca sin remedio, una loca buena.

Por fin actúa como siempre desee y cierra la puerta con toda la decisión se avalancha sobre mí, me envuelve en sus brazos me besa, me pregunta cuales eran esos sueños  y follamos hasta que la respiración agitada se entremezcla, las ganas se satisfacen y el cuerpo se calma... luego pienso.... Desearía repetirlo mil veces... pero nuevamente solo estoy pensando y no lo digo, no tiene caso con este hombre.

La química y las ganas esta vez estuvieron de mi lado.