2016

2016
Asumí que renunciar, no es más que escoger, equivocarme es una buena forma de aprender. Que si sigo al corazón no tengo nada que perder, y a cada paso, surge otra oportunidad. Y ahora ya ves, no soy quien fui, aquella triste y temerosa persona de ayer, he renacido para todo, tengo ganas de vivir, ahora guardo mi energía para aquel que crea en mí.. para aquel que con mis escritos viva o reviva, según su condición, que sea mi amigo, y mi compañero siguiéndome en este largo camino, aquí les dejo parte de mi vida.

miércoles, 8 de mayo de 2013

Reinventando

Esa necesidad de escribir de relatar todo lo que me pasa ; me  sucede constantemente  es lo único que realmente me pertenece , es lo único que nadie me puede arrebatar, son mis opiniones , pensamientos, declaraciones, historias, son míos ; por esto valen tanto. 

Supongo que esto es una especie de diario del desahogo, no tengo cara , a mi blog  solo le busco cuando estoy realmente mal pero es que el no me juzga, no me critica, no dice nada, tu lector,  tu alguna vez te haz sentido como yo, quisieras simplemente tomar el tren mas rápido y largarte bien lejos?.

Escapar de la vida nunca es fácil  y aunque las lagrimas no remedien los problemas, es mejor el realismo de saber que ay que hacerle frente a los problemas. ¿porque acaso quien mas lo hará por ti?. cuando se  aprende a responder esta pregunta, se aprende a sufrir de modo mas lógico, a funcionar mejor. esta temporada de mi vida se puede llamar  REinventándome, he perdido, pensamientos, he perdido cosas materiales, he ganado desilusiones, he ganado personas, y logra darme cuenta de que todo el tiempo todo esta cambiando, y me siento agradecida de poder decir que ya no tengo miedo a los cambios, estoy dispuesta a enfrentarlos, a asumirlos , de hecho he reinventado el dolor y tengo la firme convicción de que hasta esto que hoy siento me esta construyendo, formando como una mejor persona.

total a quien le importa no tengo nada que perder , nada que ganar. Solo decía......

Algo mas que contar


Tengo que expresar, tengo que decir, tengo que sacarlo y dejarlo ir., amo a mi familia pero ahora mismo me siento completamente sola, y sé que en parte son mis errores con los cuales debo vivir, y asumir.
Esta noche  cuando volví a casa soñé que perdía todos los dientes.
Siempre me dijeron que tenía mucho que contar, que me dedicara a escribirlo y escribir fue un método de supervivencia infalible por más de quince años.
Las pastillas fundieron mi cerebro y el flujo de mis recuerdos, también la manera en que podía expresarme claramente frente a la sociedad, las pastillas también fueron personas con nombres que pronuncio sin notarlo en voz alta, de vez en cuando, cuando pretendo que todo está saliendo bien.
Es como si sintiera algo por alguien, pero inmediatamente ese sentimiento se convierte en lo que otros sentimientos se convirtieron; intentos por sentir algo, muchas veces creí ser un robot.
Perdí la capacidad de sentir las emociones como mías, la corrupción del tiempo me hace creer que todo lo que siento va a morir y por morir debo respetarlo, pero jamás quererlo, me cuesta explicar que ya estoy muerta.
Un día imaginaba que las personas teníamos un rango de emociones para gastar en toda la vida, abusé, como abuso de todo lo que me salga espontáneo, soy un animal después de todo ¿cómo podría dosificar lo que nadie me enseñó a dosificar? Ahora siento miedo de las consecuencias.
Quiero a la gente pero mi amor no cruza las paredes de mi cráneo, me resulta imposible hacerles sentir algo tibio, o quizás me conocen mucho y lo sienten, de todos modos lamento decepcionar tanto a la gente que amo, lo que no quiere decir que vaya a hacer algo para arreglarlo, me acostumbré a perder y es difícil explicar lo mediocre que soy a la hora de conservar.
Amé. Irme de casa.
Recuerdo que la gente mayor me decía que no había sitio como la casa, que las relaciones con los padres mejoraban, que tarde o temprano terminaría extrañando lo que jamás valoré y ese motín de consejos que nunca he pedido del resto ¿recuerdan? Ese motín.
Pasa que no hay como casa, desde que me fui que no me siento parte de nada, de nadie, en cierto modo siempre lo sentí pero tras el salto la profecía se cumple ¿entienden? Y extraño mi verdadera casa, esa que abandoné hace tiempo, donde amé, donde aprendí a obsesionarme y luego extraño esta casa que vino tras eso, este ultimo tiempo y vuelvo a mi pieza, cargo muchos los lugares, lugar donde estoy queda impregnado en mis sueños, en mis deseos de volverme real, en las ganas de conocer al resto, de ser alguien ¿quién? No lo sé, muchas veces desconozco todos estos deseos de pertenencia que guardo tan en el fondo, la inseguridad es un chicle más que mastico a diario ¿pero la pertenencia? De eso ningún libro te habla, ni te explica
Las relaciones con los padres cambian, ahora eres el hijo viajero de quién sentir orgullo, pero si la cagas es asunto de otro costal, la vergüenza mirada desde un punto personal, el lo hicimos mal, en el fondo la guerra de ego jamás acaba, pero no me importa ser parte del ego de alguien más ni las consecuencias de lo que alguien más hizo o no hizo por mí, lo valoro, pero soy más que eso, o al menos lo dimensiono de ese modo, por más que hayan intentado criarme lo mejor posible, el cincuenta por ciento era necesariamente mi cosecha. 
Recuerdo haber visto una película donde la niña decía por la cerca de madera a otra niñana ¿has amado tanto a alguien al punto de sentir que te asfixias, pero no puedes dejarlo?. Imaginen que ese alguien es uno mismo, nunca amé tanto a nadie como a mí y vine a notarlo tan tarde, cuando estaba completamente enamorada de la persona que yo mismo me inventé que era. ¿Saben cómo escapar del  placer de disfrutar de los defectos que te encanta habitar? No se puede. 
A veces doy botes con mi cabeza, uno y otro y otro bote, a veces ruego que todo se vaya a la mierda para sentir lo que me acostumbré a sentir toda mi vida, pero sé que no me lo merezco, que nadie se lo merece, me quedo estancada entonces, me quedo Bogota Colombia. O me largo a la mierda?.
A veces lloro como lloran los adultos, una lágrima por ojo y con las ganas de volver a llorar como cuando se era niño, con ganas, desde el estómago, desde las vísceras gastadas.
No tengo tiempo para fijarme si la gente cambia, si me importa que cambien, si me importan en general, el estudio me absorbe, me cansa, me aterra, esta vida nueva es lo que soñé de niña, pero todos los sueños cambian, soy inconformista, creo que siempre lo seré, me da miedo saber qué quiero realmente, probablemente algo que no me conviene sentir, prefiero intentar mantenerme en la línea estable, incluso si no puedo entregar tanto, el riesgo es la pérdida la mayoría de las veces y no tengo una alma joven para entrar a jugar, no a esta edad.
Pido perdón por decepcionar, estoy consciente del daño, y me duele, pero si me conocen sabrán que estoy cansada de hacer algo para remediar tanto juicio, no puedo darme el tiempo de sufrir por los juicios ajenos, aunque provengan de gente que amo. Haría el esfuerzo pero no hallo cómo y no tengo espacio para pensar en eso, quizás cargue con ese karma, es lo mínimo y lo máximo que haré.
Las pastillas.
Un monstruo me comía por dentro, sentía sus brazos reventándome bajo las costillas, a veces cerraba los ojos bien fuerte, esperando el próximo golpe, la cabeza me dolía, caía sangre bien tibia, me acostumbré a atrapar todos mis sentimientos en ese espacio de supervivencia, que nunca fui de aquí, que aunque explicara nunca podía sentir que era lo que creían que era, que me vuelvo inútil en la comprensión, inútil en la expresión, que me vuelvo un ser ajeno a su cuerpo, a su cabeza, que todo se fragmenta y lo puedo sentir, el paso de la vida quebrandome  el rostro, lijando con cuidado mis sueños más frágiles, más limpios.
Lo que te corrompe te hace fuerte, lo que te hace fuerte te mata, en cualquier momento.