2016

2016
Asumí que renunciar, no es más que escoger, equivocarme es una buena forma de aprender. Que si sigo al corazón no tengo nada que perder, y a cada paso, surge otra oportunidad. Y ahora ya ves, no soy quien fui, aquella triste y temerosa persona de ayer, he renacido para todo, tengo ganas de vivir, ahora guardo mi energía para aquel que crea en mí.. para aquel que con mis escritos viva o reviva, según su condición, que sea mi amigo, y mi compañero siguiéndome en este largo camino, aquí les dejo parte de mi vida.

martes, 11 de septiembre de 2012

Dulce dispocision


La gente busca continuamente la felicidad. Es algo que no podemos evitar. Queremos más, siempre más. Más dinero, más amigos, más tiempo y más oportunidades. Esperamos por un trabajo, por una persona, por un momento y por una elección. No hacemos que las cosas pasen, simplemente esperamos a que ocurran. Éso nos hace vulnerables: el ansia de más y la incapacidad de conseguirlo.

Mentiría si digo que no soy feliz. Mentiría si digo que no dejo de sonreír. Mentiría si digo  que por primera vez en todo este tiempo no tengo ganas de empezar las clases. Mentiría, mentiría, mentiría. Nunca se me dio bien eso de mentir.  Así que lo diré: soy feliz, no paro de sonreír y tengo ganas de empezar las clases cada día, de estudiar. Tengo ganas de reír e incluso hasta de hacer el ridículo. ¿Qué importa? Quiero decir, para eso estamos: para pasarlo bien y morirnos de vergüenza. Para arriesgar y que no nos importe si ganamos o perdemos. No tengo ganas de beber,…. Tengo ganas de columpiarme en un parque como si tuviese cinco años y ponerme tenis cuando debería salir con tacones. Quiero hacerle un regalo a mi mami y sacar a pasear al gato en vez de comprarme un par de aretitos y quedarme encerrada en mi habitación. Tengo y quiero hacer un montón de cosas, y en ninguna de ellas se incluye el hecho de no ser feliz.


8 picaduras de mosquito son las que tengo repartidas por todo el cuerpo. Brazos, piernas, caderas y hombros. Están por todas partes y lo peor es que no los oigo por las noches,  y cuando los veo e intento aniquilarlos machacándolos sólo consigo darme una bofetada en la cara, en la pierna o en el omóplato. El hecho es terminar pegándome a mí misma. Así que simplemente los espanto. Les doy con el matamoscas pero no mueren, se escapan. Y vuelven a mi: a picarme, a morderme, a violarme. Como quieran llamarle: pero los mosquitos me quieren, me quieren demasiado. En efecto, mi relación con ellos es de esos amores que matan. O yo los acribillo o ellos me acribillan, es así. No hay amor, no hay cariño: solo ganas de matar y chupar sangre. Cien veces mejor que Crepúsculo, te lo digo yo.

Tanta euforia a las 12 de la noche no es buena, pero no quiero ni puedo hacer otra cosa más que sentir una inmensa felicidad que poco más y no me cabe en el pecho. ¿Por qué? ¡Y yo qué sé! Buscarle motivo a las cosas es siempre lo que acaba con los buenos momentos. No preguntes, simplemente disfruta. Y ahora es cuando preguntan "Andrea, ¿qué mierda te has fumado?". Nada, no me he fumado nada; deben ser los mosquitos, que de sacarme tanta sangre me han dejado subnormal a perdida. ¡Pero qué más da! La noche se acaba -prometí no volver a decirlo y aquí está. No puedo evitarlo, Asi soy siempre preguntándome  ¿dónde está?- por el primer día. ¿Qué hago? ¿Cómo camino? ¿A quién miro? ¿Y si me pegan? ¿Y si me caigo? ¿Y si dejas de pensar bobadas? En fin, que esta semana vuelve a tocarme mínimamente movidita pero seguiré, mis movimientos de cerca -a lo tablero de ajedrez-, que aunque tarde milenios en responder comentarios y a este paso siglos en hacer entradas, yo sigo aquí con mi positivismo vomitivo. Para una vez que soy feliz sin cuestionarme porqué, quiero contagiarlos un poco de buen rollo, de buen tema. ¿Lo he conseguido? ¡Eh, bien! ¿No lo he conseguido? Lo siento, el éxtasis sigue siendo más eficaz que mis palabras.

Pues verán, cambiando radicalmente de tema Por dentro estoy hecha mierda, pero quiero que sean felices…. Eso quiero,..

P.D: Estoy amando… Enamorada y sola…[V
P

Ya no hay tiempo para tomarse las cosas con calma.


Soy conocida por poner color y mandar picos  en las fotos. Rápida de pensamientos y lenta en actuaciones. Tengo miedo de fracasar y pocas ganas de arriesgar. Empiezo a quererme, pero no sin ayuda. Maquillo mis ojos pequeños para que oculten intenciones y maticen emociones. Pinto mis labios de carmín para que dejen huella en los pómulos que besen, como si fuesen una bofetada con sabor a plástico y productos químicos. Digo más tonterías que verdades y siempre termino cada frase con un "Juralo" o un "no me jodas". No sé hablar si no es diciendo idioteces  y no se reír si no es a carcajadas. No escucho el 50% de las cosas que me dicen, quizás porque el pelo me tapa los oídos o porque estoy más sorda de lo que me gustaría pensar o incluso reconocer. De todas formas hay cosas que es mejor no escuchar y otras que es mejor no decir. Necesito llenar líneas con cosas que no me han pasado y entradas con fotos que aún no he sacado Hay cosas a las que es mejor no darle vueltas, simplemente lanzarte de cabeza y esperar no abrírtela en el intento. Derramar los sesos por el suelo no le gusta a nadie, y menos si son los míos.

P.D: C O N F I R M A D O. Poco antes de que lleguen las Navidades me voy. Las fechas aún están a tiempo de variar, porque no es la primera vez que me pasa que tengo pensado volar un día y al final cojo el avión dos después -o tres antes, depende-. El caso es que a finales de Noviembre le enseñaré el culo a Santiago y las tetas a villa de L.. O algo así. Fui hace cinco años a argentina y esta vez más que turismo es puro consumismo, pero de éso vivimos actualmente: de viajar por el mero placer de conocer y comprar por la mera necesidad de innovar. Cruzo los dedos para que estos casi tres meses pasen volando, nunca mejor dicho.
P.D: Mañana mismo espero que tengan  noticias mías. Esto de la rutina tiene su lado bueno: una vez te acostumbras al horario, también lo haces a sacar fotos. Mi pobre celular empieza a cansarse de ser sacado a pasear pero nunca utilizado como es debido, así que le daré una pequeña tregua hasta que se canse de mí.  

TIME TRAVEL




Soy como una niña pequeña que se niega a afrontar la realidad y que vive su día a día como si cada hora fuese una semana, y 
Soy como una niña pequeña que se niega a afrontar la realidad y que vive su día a día como si cada hora fuese una semana, y cada recreo un mes. Me parece ir mejorando a pasos agigantados y retrocediendo poco a poco. No sabría definir mi situación actual, pero estoy contenta. Joder, ¡claro qué estoy contenta! Parece ser que poco a poco las cosas empiezan a ir sobre ruedas. Algunas veces me arrepiento del cambio, otras me descubro sonriendo como una inútil con ganas de estamparles mi alegría a los infelices que alguna vez decidieron colocar una piedra en mi camino. Sí, se la estamparía en la cara hasta hundírsela bien dentro: para que dejase huella. En fin, que de tanta vitalidad se me está empezando a ir la olla. Tengo la falta de sueño acumulada en las retinas y la necesidad de soltar una retahíla de novedades en la yema de los dedos, pero no sé por dónde empezar. Ni siquiera si lo que tengo que decir tiene principio o fin. Últimamente estoy yo demasiado filosófica, no sé dónde coño habré dejado mi sarcasmo y mis sátiras. Escondidos entre los libros del año pasado, supongo. El caso es que llego cargada de vitalidad y con ganas de organizarme para poder hacer todo lo que quiero sin dejarme nada por las esquinas. Aunque claro, decir esto a estas horas mucha validez no tiene: pero lo leeré mañana de nuevo para recordarlo y no habrá problema.

Entre las últimas "novedades" están las fotos de este lunes, que por problemas técnicos no pude subir antes. Que ya parezco borrachita llenando mi vida de  alcohol desde que la semana comenzó, que amo mas que ayer y menos que mañana, y que tengo amigos que quiero, pero después hablare sobre. Eso… no se tengo las ideas un tanto revueltas, solo puedo decir que amo el sonar de estas teclas cuando las ideas fluyen. cada recreo un mes. Me parece ir mejorando a pasos agigantados y retrocediendo poco a poco. No sabría definir mi situación actual, pero estoy contenta. Joder, ¡claro qué estoy contenta! Parece ser que poco a poco las cosas empiezan a ir sobre ruedas. Algunas veces me arrepiento del cambio, otras me descubro sonriendo como una inútil con ganas de estamparles mi alegría a los infelices que alguna vez decidieron colocar una piedra en mi camino. Sí, se la estamparía en la cara hasta hundírsela bien dentro: para que dejase huella. En fin, que de tanta vitalidad se me está empezando a ir la olla. Tengo la falta de sueño acumulada en las retinas y la necesidad de soltar una retahíla de novedades en la yema de los dedos, pero no sé por dónde empezar. Ni siquiera si lo que tengo que decir tiene principio o fin. Últimamente estoy yo demasiado filosófica, no sé dónde coño habré dejado mi sarcasmo y mis sátiras. Escondidos entre los libros del año pasado, supongo. El caso es que llego cargada de vitalidad y con ganas de organizarme para poder hacer todo lo que quiero sin dejarme nada por las esquinas. Aunque claro, decir esto a estas horas mucha validez no tiene: pero lo leeré mañana de nuevo para recordarlo y no habrá problema.

Entre las últimas "novedades" están las fotos de este lunes, que por problemas técnicos no pude subir antes. Que ya parezco borrachita llenando mi vida de  alcohol desde que la semana comenzó, que amo mas que ayer y menos que mañana, y que tengo amigos que quiero, pero después hablare sobre. Eso… no se tengo las ideas un tanto revueltas, solo puedo decir que amo el sonar de estas teclas cuando las ideas fluyen.

Nada que decir


Dos horas mirando inútilmente la pantalla del pc  y de mis dedos no sale nada. Creo recordar que tenía algo que decir, pero se me ha olvidado. Toda la adrenalina y emoción de la semana se la ha llevado esta mini sesión de fotos que creo que hice el jueves, sí. Casi me parto la cabeza intentando subirme al murito de la ventana en diez segundos sin trastabillar, pues de hacerlo me esperaría una caída a lo croqueta de aproximadamente diez metros por el tejado, para finalmente salvar la distancia de tres/cuatro metros cayendo en picado hacia el suelo. Nada que a una le apetezca hacer una lluviosa tarde, sin protección y por accidente.
                                                                                
 La camiseta de las fotos fue una ganga en Zara. Tiene pinta de convertirse en una de mis preferidas, si es que no lo es ya. Es muy, muy curiosa, y personalmente me encanta. Mañana empiezo mi segunda semana de trabajos  y no tengo ganas de madrugar: todos los días a las siete me pego y abrazo a la almohada como si no hubiese otra cosa mejor que hacer, tal como levantarse, vestirse y esas cosas que hacemos los estudiantes durante meses y algunas veces también en verano. Mi relación con la cama no fue ni irá muy allá. Últimamente la miro siempre de reojo y después por las mañanas pasa lo que pasa: requiere la atención que se merece cuando no puedo dársela. Típico tópico.

P.D: Tengo ganas de traer fotos de esas que sacas cuando te aburres, pero ahora con especiales ganas de enseñarles  el número de Octubre de ELLE. ¡Vaya auténtica bestialidad! …