2016

2016
Asumí que renunciar, no es más que escoger, equivocarme es una buena forma de aprender. Que si sigo al corazón no tengo nada que perder, y a cada paso, surge otra oportunidad. Y ahora ya ves, no soy quien fui, aquella triste y temerosa persona de ayer, he renacido para todo, tengo ganas de vivir, ahora guardo mi energía para aquel que crea en mí.. para aquel que con mis escritos viva o reviva, según su condición, que sea mi amigo, y mi compañero siguiéndome en este largo camino, aquí les dejo parte de mi vida.

sábado, 23 de junio de 2012

Maldito Recuerdo.



Para mi el significo parte fundamental de mi vida. Pero cuando  Aun la muerte inundaba mi mirada, y cuando el saber de la desconfianza manipulaba mi mente siempre importo poco lo porquería que fuera... Volvió. Él volvió… o volví yo. No iba a terminar, sabía que no iba a terminar. Soy enfermizamente débil. Después de una semana otra vez El. . Me había maltratado durante meses y hacía de ese maltrato algo casi imperceptible. Cuando terminamos...( siempre dire que lo oscuro y el placer se mesclan...) en aquel tiempo Donde lo oscuro y el placer se mezclaban...Se acabó. Se había acabado (y a decir verdad, aquí empieza la verdadera historia). Voy a hacer mis esfuerzos más calificados para intentar describir lo que sentía en ese momento. Una parte de mí, la más caprichosa, pensaba que haberlo dejado estaba bien, porque merecía más atención de parte de un hombre.  En cambio, mi parte más racional sabía que lo había dejado por miedo a que él me deje en primer lugar. Sí, pensaba que necesitaba algo más de un hombre, pero todo lo que podía pensar ahora era: “necesito morirme”. Claro, eran solo fantasías. Era mi “primera desilusión amorosa”, como decía la gente en general. Yo muy profundamente tenía la convicción de que no era simplemente una nena que dejaba a su primer novio e iba a superarlo en cinco o seis días, ni semanas, ni años. Sabía que Marco había marcado mi vida para siempre. Antes de conocerlo, era una mujercita gris, pero autosuficiente, hermosa e inteligente. Después era una versión pervertida de lo que solía ser. Me había convertido en una persona desdeñosa, alguien que no sabía gratificar a otros, que siempre buscaba el placer propio. Merecía placer, merecía dejar de sufrir… y por sobre todas las cosas: no podía parar de imitarlo. Marco es la persona más egoísta y centrada en sí mismo que conocí , que conocí durante todos esos meses. No podía parar de hacer maldades, no podía consigo mismo. Necesitaba, supongo, escarbar en lo más profundo de las personas en busca de un punto débil. Y usaba sus tácticas de degeneración en cualquier persona que se le vuelva de pronto una molestia. Te va a pedir que te relajes que no lo presiones y por último te va a tirar al basural comunitario para que te coman los buitres. Eso siempre pensé y eso siempre hizo... “Me niego. Me rehúso a que me coman los buitres, voy a pelear hasta que se muera”. Mentira, siempre dije algo e hice lo opuesto. Dejé que los buitres me comieran y peor que eso: dejé que Marco me siguiera comiendo compulsivamente. Es decir, seguramente tenía algún desorden alimenticio, o necesidad compulsiva de sexo conmigo, no lo sé. Si tengo que rescatar algo de esos 5 malos meses juntos es la atracción entre nuestros cuerpos. Nos veíamos y teníamos que tocarnos, hacernos el amor indefinidamente, sin tiempo, sin lugar, sin porqués. Una atracción que jamás desarrollé con otra persona y que sé que él tampoco pudo experimentar. Durante algunos Días se mostró reticente a hablarme. No quería escribirme, ni hablarme, ni verme (justo como el email que le había escrito ese 20 de julio). Eso lo caracterizaba eternamente: su orgullo. Se amaba a sí mismo más que a otros, más que a su perro, a su madre, a mí, a nadie. Se amaba como no había amado a nadie en el mundo y por lo que sé, después de este tiempo ha cambiado bastan te . Y yo simplemente supongo que está bien, es decir, lo de Marco recorrió límites insospechados; pero ha de ser divertido amarse a si mismo, como una eterna masturbación. Podría decirse que Marco era un pajero. Esa devoción permanente hacia sí mismo hacia que no hubiese lugar en sus prioridades ni en su mente ni en sus ganas para otra persona (ni nombro al corazón porque todavía no estoy segura de que poseía uno; dato a confirmar!.Cuando vive uno en Bolivia y se cree inteligente y emprendedor y por sobre todas las cosas eres lo mejor, no hay portones ni barreras que te detengan. Marco estaba convencido de que era el hombre más inteligente y más lindo de Sudamérica (ya que no tuvo oportunidad todavía de viajar por los siete mares). Es un sudaca, Y si es hora de sincerarme, Marco no me parecía buenmozo. Quizás hasta podría decirse que para mi era un hombre feo (nariz grande, labios carnosos de más, ojos grandes GRANDES, cejas pobladas, blanco y en vías de calvicie mortal) y sin embargo su inocencia te consume, te enamora, te pervierte, te desmorona. El es un gran orador, me convenció de cualquier cosa, le creí cualquier cosa y quizás hasta todavía le creo. Me preguntaba qué pasaría en caso de que leyera estas páginas, en caso de que le llegaran comentarios, en caso de volver a verlo. No, no. Nada de eso. ¿No? hasta ahora que le muestro todas las paginas de mis libros!!... Si bien mi Marco pretendía querer alejarse de mí, continuamos hablando todos los días. A veces con despecho, a veces con congoja por extrañarnos y muchas otras veces solo porque necesitábamos tocarnos y sentirnos. Así, terminábamos hablando de por qué nos habíamos peleado, de cuáles eran las fallas en esa pareja corrupta o teniendo charlas sobre sexo a niveles de como era cuando estaba con aquella mujer... pensaba solo En ti me decía. Cuando llevábamos pocos tiempos juntos, me conto que luego de verse con aquella mujer a la que el decía no querer...llegaba a mí...a enseñarme lo que por mí había tenido que aprender pff...Me sentía horrible: quería sentir su piel, su cuerpo, pero no quería tener sexo. Necesitaba estar al lado suyo, abrazarlo, quizás hasta verlo dormir; pero tener sexo no era compatible con la angustia existencial que vivía dentro de mí en ese momento. Sí, claro que no iba a poder tenerlo desnudo al lado mío si no era porque el ... hacia cosas demasiado tiernas, hasta lo que la mujer esa le enseñaba en la cama venia a mi a mostrármelo como si fuera el mejor en eso jaja, pero no era lo que yo quería. Simplemente necesitaba verlo tranquilo, con su tergiversada mente dormida. el sexo nunca fue para mi, lo que quería con el.. De hecho siempre que pasaba era porque yo quería, no porque el me lo propusiera.... era algo... irracional pero no era Sexo para ninguno de los dos era Hacer el amor o bien eso siempre lo sentimos. las relaciones obsesivas lo que su pareja sentía por el era mas o menos eso?... Que quede claro: cuando hablo de relaciones obsesivas no lo hago metafóricamente; estoy siendo más literal que nunca. Cuando pienso que hubiera y que moriría por Marco, tampoco lo tomen como una metáfora. Sé que es difícil descifrar cuándo escribo en serio y cuándo no, pero hagan el intento. No iba a aguantar mucho tiempo más. No estar con El significaba la muerte espontánea de la persona inteligente que yo creía ser por primera vez. Me había hecho sentir adulta, elocuente y propensa a ganar todas las batallas. Era la muerte de mi heroína. Mi heroína carbonizada. Estaba demasiado deprimida como para quedarme estancada. Mi vínculo con marco se volvió perverso y cruel, se asemejó cada vez más a él. “Te amo pero necesito tiempo”. ¿Qué quería  decir eso? Necesitar tiempo es frenético, es desesperanzado, es casi ridículo. Nadie necesita tiempo. En realidad, no necesitaba tiempo, necesitaba que a tiempo me retirara. Cuando lo conocí y ya teníamos una estrecha relación me enteré de que estaba saliendo con otra persona. A continuación surgieron las (obvias) dudas: ¿fue antes o durante o después de estar conmigo? Y eran obvias las respuestas. Sin embargo, nunca pude desprenderme de él y por alguna razón él tampoco pudo. Si bien (él decía que) no funcionábamos juntos porque su otra persona le rogaba amor , nos llevábamos muy bien y nos hacíamos falta (aunque fuera demasiada). Sí, a veces sentía placer cuando me daba cuenta de que era su amante y que estaba engañando a su novia. Sí, tengo que admitirlo. Es decir, no me gustaba mi posición, pero qué bien se sentía ser la elegida. Qué bien saber que no amaba a Endy, qué bien que no tuvieran buen sexo (¿por qué otra razón volvería a mí. Me acosaba una especie de erotomanía incontrolable. Tanto quería que marco se acercara a mí que hacía lo imposible por agradarle. Cualquier intento era bueno: de pronto me encontré comprándole tarjetas , discos, jeans, manillitas y cualquier cosa que estuviera a mi alcance. Nada era suficiente, pero yo creía que si podía agradarle iba a enamorarse de mí ...y ACERTE (en caso de que alguna vez hubiera sentido algo siquiera parecido al amor o la ternura). ..La cruel realidad era que ya no tenía quince años y que el depravado ya había conseguido lo que quería (al menos eso me gustaba pensar, me hacia odiarlo). Inevitablemente tenia que odiarlo. Lo culpe de mi soledad, de mi miedo a las personas, de mi desconfianza en general, de mi despecho. Durante meses y en especial 2 mi entorno se seguia preguntando qué tanto hizo marco y cuánto me corresponde a mí. Es un porcentaje que gracias a Dios pude resolver: no me daban las cuentas. Que tuvo un impacto estruendoso en mí, eso es sabido; también que me hizo llegar a extremos incalculables e imposibles. Pero que se regodeaba en mi desgracia, eso no se sabe; que me obligaba a jugar un juego macabro tampoco. era amor puro!! Sus maldades eran tan sutiles que me es casi imposible explicarlas, deletrearlas, exponerlas. marco era eso: indescriptible. Porque si uno lo ve por la calle, no se da cuenta de nada. Un tipo común, que no llama la atención, que no tiene nada atractivo o alarmante. Es, a simple vista, un hombre cualquiera. Pero ¡pobre de aquel que se atreva a cruzar el umbral de su apacibilidad! De nuevo, es solo mi punto de vista. Quizás lo conocen, lo hayan visto y hasta hablado con él. ERA Un ser perverso, un estafador de la mente. El hombre que amo. ¿Cómo se puede amar y odiar a alguien al mismo tiempo? Así es mi amor: atemporal. Por momentos olvido el presente cuando marco es un tipo despreciable porque lo único que mas odio ahora es que haya sido tan tonto y por hacerme feliz a mi sexualmente haya dejado asi a otra!! y solo puedo recordar cómo era, cómo me trataba, cómo me quería. Mezclo personalidades, momentos, tiempos y así mi amor se vuelve atemporal: sin poder distinguir lo que fue y dejó de ser, de lo que nunca será. por su pasado y de lo que es por su cambio!... Tengo la admirable (¿despreciable  capacidad de borrar lo malo y recordar los momentos gratos. Así, aún después de escribir atrocidades acerca de él, podia llamarlo por teléfono y hablar como si nada, con voz de enamorada y suspiros cariñosos. Sí, es lamentable. Por eso me costó tanto despegarme de él, por eso escribo: no quiero olvidar. ... Quizás hasta tenga memoria selectiva: archivo solamente los documentos, pensamientos, fotografías, escritos y demás, que me hagan recordar los buenos tiempos. En alguna de mis peores épocas llegué a inventar conversaciones para no sentirme sola. Mi imaginación siempre fue más fuerte que mi racionalidad cuando se trata del “amor” o lo que sea que esto es. Así, puedo pelearme con marco sin que él se entere, o amarlo cuando en realidad tendría que repudiarlo. No sería raro tampoco pelear con él y no recordar porqué. Ya dije: no puedo acordarme de las cosas malas, esas razones se disuelven en mi cabeza, no las encuentro; se arrinconan empolvadas en algún lugar de mi cerebro. pero solo hablando de peleas tontas con el. Erotomanía, la sufro. Soy consciente de eso, pero solamente cuando me aíslo, me alejo y me desdoblo. Solo así puedo entender que quizás no es tan importante, no es tan trágico o que tal cuestión no merece mi muerte. Solo cuando me veo desde afuera… y en general cuando logro un desdoblamiento ya es demasiado tarde para tomar decisiones. Con seguridad las tomé y sin duda erróneamente. Cuando era consciente de mi condición, el mundo se deshace por un llamado que no llegó o porque se canceló una ida al cine. Los cambios de planes no son aceptables en mi vida. Si vamos a hacer tal cosa, la hacemos. No hay porqué arrepentirse, no hay porqué cambiar los planes, nada es justificable. De allí que cada vez que marco me dejaba plantada mi mente trabaja horarios desubicados hasta encontrar respuestas que me hicieran infeliz. Casi todas ellas una mujer, una nueva amante, pocas ganas de verme o la decisión definitiva de dejar de quererme. Todas ellas me alarmaban, me corrompían y sentía un dolor tan hondo, tan profundo como una lanza surcada por entre el estómago. Y me invadía una desesperanza que más parece una descarga eléctrica poderosísima que me dejaba nublada, ciega, somnolienta, imbécil, destartalada. Sin poder de decisión, inactiva e imperante: necesitaba dormir, o morirme, o que me mataran. Y si no sufría otra descarga eléctrica me quedaba dormida al poco tiempo. Casi siempre es así: 1 Situación 2 Crisis de llanto 3 Hipótesis 4 Descarga eléctrica 5 Dormir .Así funciono, por peor que suene. ¿Cómo puedo amar y odiar a una misma persona? Fácil: marco me da lo que quiero, o me da en parte lo que quiero, o me hace creer que me da lo que quiero, o me auto convenzo de estar satisfecha con lo que me da o le mendigaba pensaba yo!! y acepta entregar a modo de limosna. Y por otro lado (me considero un vivíparo pensante) a veces, pocas veces, tomo consciencia de la irracionalidad de lo que hago, de la impotencia que encarno, de lo patético de mis actitudes y comienzo a pensar: situaciones, hipótesis, electricidad, etc.… y eso me hace odiarlo. el que haya echo cosas con otra por mi!! aun no lo comprendo pero lo acepto! La electricidad me hacia odiarlo y me hacia dormir. Generalmente cuando me despertaba, no recordaba por qué lloré tanto (desdoblamiento) y cuando lograba saber por qué, aún no lo entendía. No puedo ponerme en mis propios zapatos. Como si esa noche de sueños rotos me hubiera borrado todo registro de empatía conmigo misma. Al despertar la pena aparece reducida y hasta minimizada. Reducida a un montón de neuronas de más que hicieron mala sinapsis. Nada más que eso. El no asumia culpas, no le inculpo nada, yo volví a a ser el feliz arlequín que alegra la vida de los otros y comenzaba una vez más todo cuando me daba cuenta de que no es suficiente para mí, que necesito más, que no estoy bien. Así es como se ama y se odia a alguien hasta límites insospechados.
Mi psicólogo más tarde me obligó a no desentenderme de mi pena: “y vas a venir, aunque supongas que es algo resuelto. Contigo es siempre lo mismo. A un momento estás muriendo y al día siguiente, como lograste taparlo (ahogarlo, al sentimiento de muerte súbita), haces como si nada hubiera ocurrido, olvidando el asunto por completo”. Néstor, tienes razón. Siempre ahogo mis sensaciones, mis deseos, mis sentimientos, mis miserias y alegrías. Lo suprimo todo, eternamente, porque a tiempos es menos doloroso dejar de sentir. eso le decía a mi psicólogo!!!  Cuando dejo de sentir empiezo a pensar. Me hago preguntas racionales y me contesto sin mayores problemas. Y la vida es así: fácil, cerebral. Tengo, es cierto, varias personalidades y para cada una de ellas un grupo de amigos diferente. Me cuesta mezclar amigas. A tiempos, soy muchas personas que difieren entre sí: tienen distintas personalidades y las motivan incomparables cosas. Por duro que suene, sé que es así. Hay gente que me ama y otras que se sienten que les puedo dar  todo. Por eso tengo que actuar diferente o amoldarme. Soy lo que el ambiente quiere que sea, lo que las situaciones me indican que es mejor ser. Que es más conveniente ser.
Ah, mis personalidades. Supongo que nacieron en mi necesidad de agradarle al mundo entero. Toda la vida me sentí marginada o por gorda o por antisocial o porque me gustaban los libros en lugar de los power rangers, no lo sé. Simplemente me sentía aislada. Y en mi necesidad de no aislarme creé personalidades acorde a cada grupo de amigos que me hacía. Creo que todos somos un poco así: no nos comportamos igual con nuestra familia que con nuestros amigos, o nuestros profesores o por teléfono o por email o vaya a saber qué otra situación. No puedo hablarle a mi familia de la misma manera que a mis amigos, ni puedo a un novio explicarle chistes que hago con mi familia y en el trabajo tenemos que dar otra imagen. Todo el mundo se la pasa inventando personajes, el problema es que me los tomo en serio y me sirven. jajaja Y el personaje que más me cuesta es este que me carcome. Este que me obliga a escribir detalladamente en una agenda todo lo que se me viene a la mente. Que me obliga a llevar registro de todo: las veces que lo vi a Marco, qué llevaba puesto (yo), qué hicimos, a dónde fuimos y qué me dijo. No creo que sean muy normales algunas de las cosas que solía hacer, tales como configurar una lista de temas para hablar minutos antes de marcar su teléfono e ir leyéndola silenciosamente (¿hay algo peor que quedarse sin hablar al teléfono. Son algunas de mis manías un tanto obsesivas, pero supongo que aprendí a convivir con ellas o que ellas se amoldaron a mí. También creo que nacieron por necesidades íntimas: de no olvidar, de no hablar de más, de no quedarme callada, de no repetir vestuario, de tomar consciencia pero por sobre todas las cosas: de RECORDAR. Aunque muchas miles de veces hubiese pagado para olvidar.



Esa es parte de la historia Mala que viví con el y que me demuestra que ahora son cicatrices todas las cosas que viví y me gusta contarlas narrarlas para que así me conozcan! para ver que ahora esto es pasado, y ya nada puede hacerme daño.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Si te he dejado algo en tu corazon, escribe algo :D